Un día el mundo se acabará con la sequía. La falta de precipitaciones, hará que cada vez, más partes de la tierra queden desertizadas. A menos lluvia, menos bosques, pero a la vez, a menos bosques, cada vez habrá menos lluvia. Los ríos se secarán, los acuíferos subterráneos desaparecerán. El agua será un preciado tesoro por el que los humanos pelearan como antaño lo hicieron por el oro.
Habrá un clima seco, asfixiante, con ambientes polvorientos por donde nos arrastraremos en busca de una simple gota de agua. Las nubes serán un recuerdo del pasado; el sol, cada vez nos abrazará más y más; y nuestra piel, a lo largo de generaciones irá mutando a una especie de costra reseca de donde desaparecerá cualquier atisbo de poro. Ni el líquido sudor, recordaremos.
Pues incluso con esta expectativa, yo por si acaso, este Jueves Santo cogeré un paraguas.
Francisco Javier Dávila Payán
Una persona justa es aquel que defiende la igualdad y no está por encima de los demás.
Pepe, era una persona con muchos valores, no soportaba las injusticias, ni estar por encima de los demás, como mucho igual, era una persona justa.
Maruja y Pepe tenían seis hijos, Paco, Ana, Pepe, Maru, Antonio y Arturo. Allá por los años cuarenta al cincuenta pasaron mucha hambre.
Pepe trabajaba de maestro albañil, y también hacía chapuces hasta altas horas de la noche. Todo el dinero se lo entregaba a su mujer.
En aquellos tiempos, las madres cuidaban mejor a los padres que a los hijos, como ellos trabajaban...
Maruja todos los días hacía el rancho, y cuando no tenía nada, ponía la olla con agua en la candela,no quería que los vecinos supieran que no comían.
Cuando Pepe regresaba, ella le tenía la mesa preparada ¡Que bueno! Hoy mi marido va a comer huevo frito, eso creía él llamó a todos sus hijos y a cada uno le mojaba un migote en el huevo, y si llegaba alguien también le daba.
Mi madre le llamaba” mediohuevo”. Fue una persona justa y un padre ejemplar.
Ana Varga Machuca
Son las doce horas, un minuto y quince segundos. El tren pasa produciendo una gran corriente de aire y un ruido ensordecedor, pero ni las cabras que pastan cerca de la vía, ni Mariano el pastor,se asustan. Todos los días pasa a esa hora y ya están acostumbrados.
Algún día iré yo en ese tren, les dijo Mariano a las cabras, que eran las únicas que lo oían y como tampoco le respondían, se lo decía todos los días desde hacía 30 años. “La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace la vida interesante”.
Mª Carmen Artaza

El mar estaba quieto en la noche que envolvía la luna con un resplandor helado. Desde cubierta, lo veía extenderse como una infinita pradera.
Y mientras esperaba ser relevado, una ola de nostalgia y melancolía recorrió todo mi ser, y poco a poco fui retrocediendo en el tiempo, y mirando al mar, me vino a la memoria, esa poesía que había hecho con siete años por la que habían puesto un diez.
EL MAR
Estaba yo caminando
por la orilla del mar
una ola muy traviesa
a mi me quiso tirar.
!Olita,olita linda!
¿porque me quieres tirar?
si vengo todos los días a verte
a la orilla del mar.
Volando por tu mar
veo pasar las gaviotas
navegando por tu mar
veo los barcos pasar
Y admiro tanta belleza
que me abrazo a mi mar.
Estaba yo paseando
por la orilla del mar
vino una ola traviesa
ya no me quiso tirar.
Guadalupe Crespo Marco

Recuerdo el olor a jabón Heno de Pravia, a pesar de los años que han pasado, cada vez que lo huelo se me eriza la piel. Su fragancia me despierta sentimientos vividos en mi tierna infancia y una amplia sonrisa me sale de oreja a oreja.
Su aroma se desprendía al abrir los cajones de ropa, entre las sábanas blancas y recién planchadas y como olvidar el temido baño que tras correr a mi madre por toda la casa, al final conseguía atraparme y eran tan eficaces las friegas que con él me daba, que además de oler bien, debía quedar muy limpia, porque ya no me bañaba hasta la próxima semana.
El alcanfor anunciaba la llegada del invierno, mi madre abría el enorme baúl, comenzaba a sacar mantas, abrigos, el frío no tardaría en llegar y ese olor se extendía por todos los rincones de la casa. Sería el abrigo heredado de mi hermana mayor quien me lo recordaría todos los días. En las mañanas de frío, cuando nos levantábamos temprano para ir a la escuela, mi madre nos preparaba el candié y solo con olerlo entraba en calor, aunque... con el tiempo comprendí por qué en la escuela nunca me salieron las cuentas.
El olor a las flores me anunciaba el final del largo invierno. Un paseo por la playa me lo confirmaba. Mis hermanos y yo jugábamos descalzos por la arena y el olor a mar, ese si no lo sientes, ese olor no lo puedes explicar...
27-09-2011
Carmen Crespo Marco
No se por qué... hoy he notado un aroma que estaba escondido dentro de mí... En principio este hecho no deja de ser algo intrascendente... sin gran importancia... pero este olor a leña que arde y pan recién nacido ha desencadenado una serie de sensaciones que me han trasladado en el tiempo y en el espacio... He vuelto a aquellos tiempos de niño y he vuelto a aquel pequeño pueblecito que permanecía dormido en mí... Era Xauen... aquel Xauen... más allá del mar...en otro continente... pero lo he sentido cerca...
Recordé cuando, entonces, pasaba delante de la puerta de un horno de pan, con ennegrecidas paredes, que presentaba apilados sus pequeños troncos de leña. ...Me inundaba su olor que pronto se convertiría en el suave aroma del pan que sale a la luz...
Aromas...
Recordé, bajando la calle, a la mujer sentada en el suelo con su mercancía dispuesta en manojos y me acerqué para sentí el arrebato del poleo, la suavidad de la hierba luisa, el tonificador olor del cilantro, la simpleza del perejil, la acritud del orégano, el alegre perfume de la albahaca... la suavidad halagadora de la hierbabuena...
Aromas...
Recordé, al cruzar aquel huerto, el olor de las higueras...
Aromas...
Recordé, junto a los jardines, la fragancia del azahar y el jazmín...
Aromas...
Y recordé, cuando dormía, el suave y cálido aroma del beso de mi madre...
20-09-2012
Domingo Outón
No me gusta que a los toros te pongas la minifalda, Enrique. Deja ya de dar la nota con esas piernas llenas de pelo. No me gustan tampoco los toros, o mejor dicho, los espectáculos en los que a estos los torturan, pero ya que tienes que ir a una corrida, al menos ve un poco decente y ponte unos pantalones.
No me gustan las niñas del Mercadona, te tratan mucho mejor las del Hipercor, aunque menos me gustan las del Día. A mi, las que de verdad me gustan son las de la noche.
No me gusta que el peluquero de mi barrio, me pregunte cada vez que llego, ¿que desea que le haga el señor? Cuando sabe que solo voy a cobrar la comunidad.
No me gusta que el chino de mi esquina, me atienda siempre con una sonrisa rayando la estupidez, pero menos me gusta, que el moro de la esquina, continuamente me trate como el que teme que le robe algo.
No me gusta que después de haberlo intentado diez o veinte veces, venga alguien y acierte a la primera, y encima me diga," ¿ves? era así".
No me gusta que cada vez que voy a hacer una foto familiar, alguien diga "a mi no me saques, que siempre salgo fatal".
No me gusta la obsesión que tienen todos los showman de espectáculos en directo, de escoger siempre, como diana de sus bromas, al calvo de la fila cinco.
No me gusta, que cada vez que intento comprobar si la luz del frigorífico se apaga o no al cerrar la puerta, termine pillándome el cuello con esta.
Y por ultimo, no me gusta, que habiéndose acabado todas las cosas que no me gustan, vea que este ejercicio pide unas veinticinco lineas y aun solo lleve veintidós, por lo que tendré que añadir tres lineas mas:
Así que agregaré que no me gustan los reyes, porque tienen yernos que no son de fiar, prefiero a Papa Noel, que al fin y al cabo, la nieve con la que se relaciona es la del Polo Norte y el saco que lleva es para dar regalos, y no para llevárselos.
Cadiz a 17 de Enero de 2012
Francisco Javier Davila