Las estrellas son las únicas que no nos juzgarían y no nos pondrían adjetivos peyorativos. Seguiremos paseando por separado bajo ese cielo estrellado.
Mari Carmen Artaza
Son las doce horas, un minuto y quince segundos.
Sale de trabajar, cruza la calle. Deseoso de llegar a casa para ver a su rubia.
Su paso es ligero, le tiemblan las piernas y el corazón le va demasiado deprisa.
Ya casi está, sube las escaleras. Ansioso llega a la puerta, la abre, cruza el salón, sigue por el pasillo.... ya está cerca.
Su corazón le palpita, parece que se le va a salir.
Se dirige a la cocina, la cruza, abre la nevera y allí está ella.
GUADALUPE CRESPO MARCO

Empresa en expansión : la paz mundial.
Por la unión de todas las razas y religiones.
Todos hemos nacido para la paz.
Requisitos: la paz necesita: jóvenes rebeldes e inconformes, con ganas de cambiar este mundo de guerras y egoísmos.
Edad mínima: desde la adolescencia hasta la sabiduría de los ancianos .
Que tengan: ímpetu, que den la cara por los demás, que sean sobre todo solidarios sin medidas, arriesgados, valientes, trabajadores, que no se rindan nunca.
Se buscan: seres humanos excepcionales y ese eres tú, la paz te necesita a ti.
Se ofrece: una vida plena llena de amor, para vivirla solo tú, experiencias garantizadas en valores humanos plenos.
Formación: a cargo de la vida, de los grandes hombres y mujeres que en todas partes del mundo luchan por la paz.
Pepi Salado

Un día el mundo se acabará con la sequía. La falta de precipitaciones, hará que cada vez, más partes de la tierra queden desertizadas. A menos lluvia, menos bosques, pero a la vez, a menos bosques, cada vez habrá menos lluvia. Los ríos se secarán, los acuíferos subterráneos desaparecerán. El agua será un preciado tesoro por el que los humanos pelearan como antaño lo hicieron por el oro.
Habrá un clima seco, asfixiante, con ambientes polvorientos por donde nos arrastraremos en busca de una simple gota de agua. Las nubes serán un recuerdo del pasado; el sol, cada vez nos abrazará más y más; y nuestra piel, a lo largo de generaciones irá mutando a una especie de costra reseca de donde desaparecerá cualquier atisbo de poro. Ni el líquido sudor, recordaremos.
Pues incluso con esta expectativa, yo por si acaso, este Jueves Santo cogeré un paraguas.
Francisco Javier Dávila Payán



El mar estaba quieto en la noche que envolvía la luna con un resplandor helado. Desde cubierta, lo veía extenderse como una infinita pradera.
Y mientras esperaba ser relevado, una ola de nostalgia y melancolía recorrió todo mi ser, y poco a poco fui retrocediendo en el tiempo, y mirando al mar, me vino a la memoria, esa poesía que había hecho con siete años por la que habían puesto un diez.
EL MAR
Estaba yo caminando
por la orilla del mar
una ola muy traviesa
a mi me quiso tirar.
!Olita,olita linda!
¿porque me quieres tirar?
si vengo todos los días a verte
a la orilla del mar.
Volando por tu mar
veo pasar las gaviotas
navegando por tu mar
veo los barcos pasar
Y admiro tanta belleza
que me abrazo a mi mar.
Estaba yo paseando
por la orilla del mar
vino una ola traviesa
ya no me quiso tirar.

Recuerdo el olor a jabón Heno de Pravia, a pesar de los años que han pasado, cada vez que lo huelo se me eriza la piel. Su fragancia me despierta sentimientos vividos en mi tierna infancia y una amplia sonrisa me sale de oreja a oreja.
Su aroma se desprendía al abrir los cajones de ropa, entre las sábanas blancas y recién planchadas y como olvidar el temido baño que tras correr a mi madre por toda la casa, al final conseguía atraparme y eran tan eficaces las friegas que con él me daba, que además de oler bien, debía quedar muy limpia, porque ya no me bañaba hasta la próxima semana.
El alcanfor anunciaba la llegada del invierno, mi madre abría el enorme baúl, comenzaba a sacar mantas, abrigos, el frío no tardaría en llegar y ese olor se extendía por todos los rincones de la casa. Sería el abrigo heredado de mi hermana mayor quien me lo recordaría todos los días. En las mañanas de frío, cuando nos levantábamos temprano para ir a la escuela, mi madre nos preparaba el candié y solo con olerlo entraba en calor, aunque... con el tiempo comprendí por qué en la escuela nunca me salieron las cuentas.
El olor a las flores me anunciaba el final del largo invierno. Un paseo por la playa me lo confirmaba. Mis hermanos y yo jugábamos descalzos por la arena y el olor a mar, ese si no lo sientes, ese olor no lo puedes explicar...
27-09-2011
Carmen Crespo Marco

No se por qué... hoy he notado un aroma que estaba escondido dentro de mí... En principio este hecho no deja de ser algo intrascendente... sin gran importancia... pero este olor a leña que arde y pan recién nacido ha desencadenado una serie de sensaciones que me han trasladado en el tiempo y en el espacio... He vuelto a aquellos tiempos de niño y he vuelto a aquel pequeño pueblecito que permanecía dormido en mí... Era Xauen... aquel Xauen... más allá del mar...en otro continente... pero lo he sentido cerca...
Recordé cuando, entonces, pasaba delante de la puerta de un horno de pan, con ennegrecidas paredes, que presentaba apilados sus pequeños troncos de leña. ...Me inundaba su olor que pronto se convertiría en el suave aroma del pan que sale a la luz...
Aromas...
Recordé, bajando la calle, a la mujer sentada en el suelo con su mercancía dispuesta en manojos y me acerqué para sentí el arrebato del poleo, la suavidad de la hierba luisa, el tonificador olor del cilantro, la simpleza del perejil, la acritud del orégano, el alegre perfume de la albahaca... la suavidad halagadora de la hierbabuena...
Aromas...
Recordé, al cruzar aquel huerto, el olor de las higueras...
Aromas...
Recordé, junto a los jardines, la fragancia del azahar y el jazmín...
Aromas...
Y recordé, cuando dormía, el suave y cálido aroma del beso de mi madre...
20-09-2012
Domingo Outón
No me gustan las niñas del Mercadona, te tratan mucho mejor las del Hipercor, aunque menos me gustan las del Día. A mi, las que de verdad me gustan son las de la noche.
No me gusta que el peluquero de mi barrio, me pregunte cada vez que llego, ¿que desea que le haga el señor? Cuando sabe que solo voy a cobrar la comunidad.
No me gusta que el chino de mi esquina, me atienda siempre con una sonrisa rayando la estupidez, pero menos me gusta, que el moro de la esquina, continuamente me trate como el que teme que le robe algo.
No me gusta que después de haberlo intentado diez o veinte veces, venga alguien y acierte a la primera, y encima me diga," ¿ves? era así".
No me gusta que cada vez que voy a hacer una foto familiar, alguien diga "a mi no me saques, que siempre salgo fatal".
No me gusta la obsesión que tienen todos los showman de espectáculos en directo, de escoger siempre, como diana de sus bromas, al calvo de la fila cinco.
No me gusta, que cada vez que intento comprobar si la luz del frigorífico se apaga o no al cerrar la puerta, termine pillándome el cuello con esta.
Y por ultimo, no me gusta, que habiéndose acabado todas las cosas que no me gustan, vea que este ejercicio pide unas veinticinco lineas y aun solo lleve veintidós, por lo que tendré que añadir tres lineas mas:
Así que agregaré que no me gustan los reyes, porque tienen yernos que no son de fiar, prefiero a Papa Noel, que al fin y al cabo, la nieve con la que se relaciona es la del Polo Norte y el saco que lleva es para dar regalos, y no para llevárselos.
Francisco Javier Davila



En el mundo, cada cuarto de hora transcurren, exactamente, quince minutos. Y cada uno de estos minutos, trae consigo sesenta segundos.
En el mundo, a cada segundo se dicen alrededor de dos millones de mentiras, por lo que no hay que ser muy docto en matemáticas para saber que, en el mundo, cada cuarto de hora se lanzan mil ochocientos millones de mentiras.
Por tanto, en el mundo…
Cada cuarto de hora, mil ochocientos millones de personas violan uno de sus principales preceptos divinos y humanos, la verdad. Y a la vez, cada cuarto de hora, a mil ochocientos millones de personas se les despoja de su derecho a la veracidad.
Y todo esto provoca…
Que cada cuarto de hora, muchos niños pierden su pureza ejecutando su primera falsedad.
Que cada cuarto de hora, muchos adultos oculten la verdad tras pretextos inventados.
Que cada cuarto de hora, muchos enamorados sean engañados, precisamente, por las personas en las que más confían.
Que cada cuarto de hora, muchos amigos hieran la confidencialidad que debería de ser innata a su naturaleza.
Que cada cuarto de hora, muchos padres sean traicionados por aquellos a los dieron la existencia.
Por todo ello, al igual que se hace con otros borrones de la escritura sobre la humanidad, cada cuarto de hora deberíamos de celebrar el día internacional de la verdad, para que al menos, cada cuarto de hora, mil ochocientos millones de acciones fueran puras.
Pero no me pidáis que sea yo el que lance la primera piedra, ya que si os prometiera que no voy a mentir, tan solo estaría contribuyendo a los doce millones de mentiras que se han realizado en el mundo, durante el minuto que ha durado esta lectura.
20-09-2012
Francisco Javier Dávila Payán