Ya
queda poco “aguanta”- le decían a Rocío, pero su abultado
vientre y sus dieciocho kilos de más la tenían agotada, era un registro
ordinario, mañana en el hospital.
Al
día siguiente Rocío, con su sonrisa infantil, comentó en la sala
de registros: “he desayunado dos veces y me acabo de tomar un trozo
de chocolate para que salga bien la prueba”. La matrona colocó las
correas, le ayudó a tumbarse y con maestría palpó su barriga
localizando la espalda del bebé.
-¿
Ya reconoces las contracciones?
-
Sí, pero me duran muy poquito-contestó Rocío.
La
matrona no captaba el ritmo cardiaco, su cara se fue ensombreciendo.
-
Esto no pinta bien Rocío. Tu hijo no está vivo.
Rocío
nerviosa no sabía qué hacer, y mirando el móvil vio que tenía un
mensaje y deseando oír otra noticia lo activó.
-
“Mamá, sé que me está esperando, pero no voy a ir. Tú ahora no
lo entiendes, no te preocupes porque te vienes conmigo”
Mila
Ortiz
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No
era el mar pero se le parecía. Yo no vivo cerca del mar, pero pienso
tanto en él, aunque este paisaje que veo ahora me lo parece. Nací
arrullada por el sonido del mar, como si de una nana se tratara.
Cuando el majestuoso mar se despierta y enfurece, me asusto: su
ruido, es tan fuerte, tan bravo, tan salvaje, tan penetrante que me
hace temblar. No importa. Es mi adorado mar, ¡lo quiero tanto!
Es
mi compañero, mi amigo fiel, siempre está ahí, lo miro , le
hablo, parece que escucha, le cuento todo lo que pienso, me siento
acompañada y querida, doy gracias al cielo por tener un amigo tan
fiel.
Sara
Salvago
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Poco
antes de que los domingos fueran amargos, en el corazón del Albaicín,
donde aún resuena el quejío de una burlería gitana, una soleá o
una seguidilla. Donde el amor sabe a arte, a compás y a coplilla, El
Farruco y Candela, mirándose a los ojos con una cadencia lenta,
profunda, se juraron amor eterno. Amor que solo se puede jurar con
esa intensidad, cuando es prohibido.
Dicen
los que pasan por allí, que en noches de luna llena, una fragancia
de romero e incienso impregna el aire, y se escucha a lo lejos los
sones de una guitarra acompañando los susurros de los dos amantes,
que prefirieron morir juntos a vivir separados.
Rosario
Benjumea
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Respirar
un solo día de poesía
me
asegura un año de vida intensa.
Respirar
a diario la poesía
me
asegura la vida eterna.
Luis Barriga
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¡No
quiero volver a verte nunca más! Por tu culpa nos echan y mira donde
tenemos que ir, a ese páramo desértico. Ya te dije que no quería
jugar contigo. Nunca me gustaste, pero tú venga a insistir. Y lo
peor no es eso, desde ahora y por todos los siglos hablarán mal de
mí.
Y
Eva cogiendo un palo le dio tan fuerte a la serpiente que tembló el
Paraíso.
Marisa
Camacho
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Debo
decidir si ser sol que alumbre o lluvia que germine. Si que me
alaben o me critiquen. Que hablen de mi o que me ignoren. Si ser
orgulloso o humilde. Si ser famoso o sabio. Si ser amado o amar.
Debo
decidirme ya. Vislumbro la claridad, percibo que voy a nacer en unos
segundos.
Marisol
Acuriola
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El
armario donde acababa de encerrar a su muñeca, ensangrentada como
sus manos, masacrada como su alma, sin vida.
Como
“tantas todos los días”.
Mari
Luz de Vera
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Debo
decidir cual será el tema del microrrelato, pero hoy en mi mente
solo están Maricela Tombé, en el Cauca, Bertha Cáceres en Honduras
y hace siete días Alicia López Guisado en el Choco, todas líderes
campesinas , asesinadas solamente por eso, por ser líderes
campesinas.
Pero¡no
hace falta irnos tan lejos! Aquí, ahora , ya son 18 las mujeres
asesinadas solo por querer ser ellas mismas.
¡Cuántas
han caído y no conocemos sus nombres! y lo que es peor ¿cuántas
tendrán que caer todavía?
Regla
Rodríguez
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Estás
loca, loca.
Loca
de juventud, de juventud ajada, dentro de un corazón cansado, de
un
pecho envejecido de piel arrugada, manchada, marchita.
Loca,
loca de amor tardío, siempre bien venido, incomprendido.
Loca,
loca de alegría, positiva, que contagias cada día.
Loca,
loca de amor bien recibido, con los cinco sentidos.
Loca,
loca por ausencias no queridas.
María
Luz de Vera
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Espero
que puedas perdonarme
-le escribía en un WhatsApp Ramón a su amigo Eufrasio-. a
los dos nos gustaba Inés, pero me eligió a mí, que le vamos a
hacer.
Y
continuaba: Más de una vez Inés me ha fustigado reprochándose que
eligió mal entre nosotros. Ahora, pasado el tiempo y en trámites de
divorcio, porque las cosas ya no son tan dulces, te lo comunico por
si estás libre y sigues queriendo a tu Inés.
Eufrasio
le contestó con otro WhatsApp. No gracias, yo ya también me
encuentro muy bien fustigado.
Juan Pino
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¡No
quiero volver a verte nunca más! Acto seguido dejó de mirarse en el
espejo para dirigirse al fregadero, donde tenía todas sus fotos
antiguas dispuestas para quemar. Al día siguiente, la operación, le
haría la persona perfecta que tanto quería ser.
Juana María
Gandiaga
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Desde
una viga del techo pendía un cordel de color, que en un
principio fue blanco. Ahora después de haberle untado con melaza, el
color se había tornado en negro.
No
cabía una mosca

Marívi Garcia
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