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BORRAR LAS HUELLAS


Deberías airearte un poco, estas muy acalorada, le decía con sarcasmo cada vez que tenían un enfrentamiento.
Ella, cansada de aguantar su carácter hostil y machista, decidió complacerlo y se fue a la playa.
La tarde de aquel diáfano día de primavera y su mágica y prodigiosa puesta de sol la acompañaban dándole fortaleza. Paseaba descalza por la orilla, sintiendo el aire acariciar su jovial rostro y observando como el astro rey se iba ocultando.
En sus huellas iba dejando caer los motivos de su infelicidad para que el mar los borrara para siempre.








Isabel Vieira
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6 comentarios:

On 25 de mayo de 2015, 17:42 , Lola Sepúulveda dijo...
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On 25 de mayo de 2015, 17:45 , Lola Sepúulveda dijo...
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On 25 de mayo de 2015, 17:45 , Lola Sepúulveda dijo...
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On 25 de mayo de 2015, 17:46 , Lola Sepúulveda dijo...
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On 25 de mayo de 2015, 17:56 , Lola Sepúulveda dijo...

Perdona Isabel, estoy haciéndome con la página y por fin lo he conseguido.
Ahí va:

Es uno de los relatos que más me gustan de todos. Ojalá el mar se lleve todo lo que molesta. Al menos es agradable la sensación de pisar la arena mojada y ver cómo desaparece lo que piensas en cada paso que damos.

 
On 25 de mayo de 2015, 17:56 , Lola Sepúulveda dijo...

Perdona Isabel, estoy haciéndome con la página y por fin lo he conseguido.
Ahí va:

Es uno de los relatos que más me gustan de todos. Ojalá el mar se lleve todo lo que molesta. Al menos es agradable la sensación de pisar la arena mojada y ver cómo desaparece lo que piensas en cada paso que damos.